Fortaleza de Gormaz

    Pocos se imaginan cuando llegan por tierras de Gormaz el imponente castillo que van a encontrarse a lo lejos. Su fenomenal mole se divisa desde lo lejos, haciendo creer al que llega por primera vez, que la Fortaleza de Gormaz es una montaña o un risco, y no un castillo.

    Construcción del siglo X-XI, la fortaleza califal de Gormaz se erige en la Extrema-dura castellana, tierra peligrosa, fronteriza, de dimes y diretes entre castellanos y moros. Esta enorme fortaleza, la más larga de Europa, fue construida por los invasores para proteger la frontera, y tuvo que llegar el Cid para poner orden.
    Cuando uno está ya en su interior, sobrecoge el paso del tiempo y le retrotrae inmediatamente a esos duros siglos. Las carpas árabes, los caballos, el fragor de las armas, los cantos de los muecines, los gallardetes al viento, las tropas castellanas que se acercan a lo lejos… Todo esto puede respirarse en las piedras, sentirlo en el entorno único, vivirlo a través de un paisaje absolutamente irrepetible. La visión a través de las diferentes puertas y boquetes en la muralla, son como fotografías vivas de un paisaje castellano en estado puro. El Duero, mientras, serpentea a lo largo de todo el cerro, con una visión espectacular, grandiosa.

    Construida en el año 965 por los árabes, sería tomada por los castellanos, por Fernando I apenas un siglo después, y retomada de nuevo por los musulmanes en el 1081, siendo posteriormente represaliada por el Cid, lo que le llevaría a su destierro.
    Sus almenas, su torre del homenaje, el Alcázar, las puertas califales de herradura, las albercas, las poternas, la torre de Almanzor, el camino de Ronda…  Si desea un consejo, acérquese al atardecer a contemplar la puesta de sol desde esta fortaleza de Gormaz; la belleza de los rojos y granates, por entre medio de almenas y torres le traerán a la mente uno de los mejores recuerdos históricos que jamás haya soñado.

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