Soria

    Soria es una ciudad pequeña o un pueblo grande tan entrañable, que no va a dejar al espectador que la recorra, en absoluto impávido. Un recorrido por sus múltiples lugares de interés, probablemente dejará atónito al caminante, que deberá masticar pacientemente toda la información que verá y experimentará.

    Un recorrido a pie será lo más idóneo. Primeramente sus monumentos, sus iglesias, el paso del arte en esta bella ciudad. Desde el original claustro románico de los Arcos de san Juan de Duero, de influencia árabe, mudéjar y románica, y de una belleza etérea difícilmente describible. La Concatedral, con un retablo mayor espectacular y un claustro románico exuberante. Santo Domingo, con una de las portadas románicas más bellas de Castilla, o san Juan de Rabanera, románico simple y contundente.

    Un paseo desde san Polo a san Saturio por el Duero, es de obligación, para situar a Machado en su sitio y recorrer el curioso templo excavado en la roca. El Palacio de los Condes de Gómara, bello edificio renacentista, y la plaza Mayor con sus bellos edificios: el Ayuntamiento de Soria, la iglesia de la Mayor y el Consistorio.

    Un tranquilo paseo por el bello parque de la Alameda de Cervantes, de cuidadas formas, nos conducirá al Museo Numantino de Soria.

    La visita a la capital soriana quedaría muy bien complementada si nos acercásemos a Numancia, a escasos kilómetros de allí, en la vecina Garray. Numancia nos enseñará, en sus ruinas y piedras, y en algunos edificios reconstruidos, la valiosa gesta de los resistentes numantinos y el asedio romano de Escipión el Africano. El magnetismo de ese hito histórico está muy bien representado por un audiovisual in situ.

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Soria, en fin, noble ciudad castellana, tan bella bajo la luna, que nos cede otros puntos de interés, como media docena de iglesias de diferentes estilos, otros palacios, y sobre todo una atmósfera de paz y quietud, de serena calma.